Nuevos trasvases, desde el ‘Pacto Nacional del Agua’

Pedro Arrojo Agudo- Diputado por Zaragoza de Unid@s Podemos

Tras el debate mantenido con la Ministra Isabel García Tejerina en el Congreso, sobre las políticas de prevención y gestión de sequías, me reafirmo en mi denuncia de las nuevas estrategias trasvasistas del PP, que afectarán de nuevo a la Cuenca del Ebro.

Cuando se aprobó el Plan Hidrológico del Ebro, insistí en que era similar al aprobado en su día por el Gobierno del Sr. Aznar, que sirvió de base al proyecto de Trasvases del Ebro a lo largo de toda la costa Mediterránea. En aquella ocasión, la pretendida disponibilidad de caudales “trasvasables” se basó en:

  • infravalorar los caudales ecológicos en toda la cuenca y en particular en el Delta;
  • sobrevalorar caudales para nuevos regadíos, que no estaba previsto realizar;
  • sobrevalorar los caudales disponibles de cara al futuro ignorando los impactos del Cambio Climático.

Si se contrasta aquel Plan Hidrológico del Ebro, con el recientemente aprobado, resulta evidente que se trata de planes similares, en los que operan las mismas claves; aunque, eso si, se reiteran términos y conceptos, como el de “sostenibilidad”, en sintonía con las exigencias ambientales de la Directiva Marco de Aguas, de forma abusiva, aunque sólo formalmente. De hecho, el paquete de críticas y advertencias a España por estos planes, desde Bruselas, tiene pocos precedentes.

La verdadera diferencia entre aquel Plan del Ebro, en tiempos de Aznar, y el actual, está en el nuevo contexto legal vigente. Durante su legislatura en mayoría absoluta, el Partido Popular podría haber relanzado los trasvases, sin embargo, optó por una estrategia indirecta, mucho más peligrosa, basada en sucesivas reformas legales que legalizan e incentivan los libres mercados de derechos concesionales de aguas, incluyendo la posibilidad de trasvasar los caudales comprados entre cuencas interconectadas.

Antes, un trasvase necesitaba una Declaración de Impacto Ambiental Estratégico y la aprobación del Parlamento. Actualmente, tras esos cambios legales (alguno incluso enmascarado en el Real Decreto Ley -2015 sobre Modificación de la Ley del Cine, que nada tenía que ver con el agua) la figura de los Contratos de Cesión, como herramienta para la gestión de sequías, se fue ampliando hasta legalizar, de facto, la compraventa de derechos de agua, incluso en tiempos de normalidad, así como el trasvase de esos caudales sin más requerimiento que la firma del Director General de Aguas.

De esta forma, el Gobierno no necesita justificar en la Planificación Hidrológica la existencia de “excedentes trasvasables”; basta que el Director General apruebe la transferencia de los caudales vendidos de usuarios de una cuenca a los de otra. En años pasados, buena parte de los trasvases del Tajo-Segura fueron Contratos de Cesión (oscuros) de los Regantes de Extremera, en el Tajo, a Canales del Taibilla, en el Segura, eso si, sin pagar la correspondiente tarifa al Estado, de la que quedaron exentos…

En este contexto, los derechos existentes o los nuevos derechos de riego previstos en la Cuenca del Ebro, podrán venderse a usuarios del Júcar, del Segura o de Barcelona, donde AGBAR (Aguas de Barcelona), por cierto, viene preparando el terreno, desde los contratos de gestión privada de aguas urbanas que controla, mediante el trasvase de aguas del sistema Segarra-Garrigues (Lérida), en colaboración con la actual Generalitat.

En su comparecencia en el Congreso, la Ministra Tejerina, ha insistido en que el Pacto Nacional del Agua, incluirá posibles trasvases, sin necesidad, como ya se ha explicado, de que el Gobierno reconozca “caudales excedentarios”, por ejemplo en el Ebro, ya que podrán trasvasarse caudales vendidos por Comunidades de Regantes a usuarios de otras cuencas (en Cataluña, Júcar o Segura). El Estado podrá construir las correspondientes infraestructuras de trasvase, sin decidir propiamente la ejecución de los trasvases. Como se dice desde el PP de Murcia y Valencia, tales infraestructuras permitirán el ejercicio del “libre mercado del agua” entre usuarios de unas y otras cuencas. Me gustaría conocer hoy la valoración del Sr. Lambán, que en su día se precipitó, entiendo yo, al defender con entusiasmo el vigente Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro.

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