Intervención de Pedro Arrojo ante la comparecencia de la Ministra sobre la sequía

Sra. Ministra, con las estrategias que hemos venido empleando hasta la fecha en materia de prevención y gestión de ciclos de sequía, lo que hemos conseguido es que las crisis vayan siendo cada vez más traumáticas y costosas; incluso en casos como el actual, en el que las precipitaciones han estado por encima de la media; en concreto, tanto en el Júcar, como especialmente en el Segura, llovió 3 veces la media de los últimos 30 años, y sin embargo están en sequía hidrológica. Dicho en otras palabras: con estas estrategias cada día somos más vulnerables al tiempo que, día a día, crecen los riesgos por cambio climático que debemos afrontar.

Hasta hace no mucho, los ciclos de sequía servían para acelerar las estrategias de oferta, al usarse para justificar nuevas grandes presas, que servían de base a nuevos desarrollos, con lo que, en la siguiente sequía teníamos más presas vacías y mayores daños… En general, promover nuevos embalses para las futuras sequías es como regalar un monedero a un pobre.

Por otro lado, cada ciclo de sequía servía para exacerbar la expectativa de nuevos trasvases, que hoy se demuestran absolutamente ineficaces, ya que los ciclos de sequía no son locales sino regionales, con lo que suelen afectar, cuando menos, a toda la fachada mediterránea, incluida la cabecera del Tajo… De hecho, me permito recordar lo que el propio PHN, promovido por el Gobierno del sr.Aznar, en el correspondiente anexo que casi nadie se lee, en el que se preveía que el 20% de los años, en años de sequía, el Trasvase del Ebro que entonces se promovía, no podría trasvasar caudales.

En la actualidad, como luego explicaremos, las crisis de sequía son usadas para ampliar y profundizar las políticas de mercantilización y privatización del agua que promueve el Partido Popular.

Como dije ante el Pleno de la Cámara, es tiempo de mirar a los ojos al problema y reconocer que hemos llevado, de forma insensata, nuestros acuíferos y nuestros ríos a límites de sobreexplotación insostenibles,  incluso en años de normalidad y abundancia, lo que nos coloca al filo del precipicio cada vez que llega un nuevo ciclo de sequía, en situación de máxima vulnerabilidad y sin reservas.

El cambio de estrategia que proponemos se basa en los siguientes puntos:

  •     Fortalecer el sistema público de seguros frente a riesgos de sequía, aumentando la partida correspondiente en los Presupuestos Generales del Estado, en lugar de congelarla, de forma insensata, como ha hecho el Gobierno; y sobre todo integrando el regadío en el sistema con una línea específica de apoyo a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos, cuyas explotaciones son realmente las que están en riesgo de abandono. Es significativo que la agricultura de secano, sin duda la que recibe impactos más duros por sequía, no genere mayores protestas, en la medida que, en efecto, el sistema de seguros frente a sequía es operativo y funciona razonablemente bien.
  •     Sustituir la exención indiscriminada del cobro del canon y la tarifa en las cuencas declaradas en sequía hidrológica, por líneas de apoyo económico directo a pequeños y medianos agricultores y ganaderos, estén en la cuenca que estén, que hayan sufrido impactos serios por la sequía. Con ello se evitaría que la sequía acabe siendo un buen negocio para los grandes productores y la causa del abandono acelerado de los pequeños. Estas líneas de apoyo económico a los pequeños y medianos productores en compensación a la pérdida de producción debería ser sustituida por la línea específica de apoyo al seguro de sequía para esas explotaciones, una vez el sistema público de seguros en este frente se extienda al regadío.
  •     Subvencionar caudales suplementarios en sequía para pequeñas y medianas explotaciones vulnerables, con agua desalada, regenerada o pozos de sequía.
  •     Detener y revertir la política en curso, promovida por el PP, que viene usando la sequía para acelerar y profundizar el libre mercado de derechos concesionales de agua. En este sentido debe respetarse el artículo 69 de la Ley de Aguas, que restringe el volumen de cualquier cesión de derechos al caudal medio usado durante los 5 últimos años, evitando así lo que se denomina el mercado de derechos de papel, que el Decreto del Gobierno pretende excepcionar, con lo que, no sólo se incentiva de forma perversa el mercadeo del agua, sino que se acelera la sobreexplotación de los acuíferos. ¿Qué pasará en años sucesivos si la sequía sigue, o en futuros ciclos de sequía?De cara a reducir la vulnerabilidad de zonas sensibles, cara al futuro, proponemos:
  • Promover la Declaración de Sobreexplotación en los acuíferos que de hecho están sobreexplotados y aplicar, de forma rigurosa, los correspondientes Planes de Ordenación de Extracciones, cerrando los pozos y regadíos ilegales, a fin de garantizar que esos acuíferos sean una reserva efectiva ante futuras sequías.
  • Desarrollar una línea de financiación que permita usar la energía solar y eólica como la energía base de la desalación, abriendo así una perspectiva de autosuficiencia en cuencas vulnerables a las sequías.
  • Establecer un régimen óptimo de explotación de las desaladoras existentes, previendo un margen de capacidad de reserva disponible en ciclos de sequia.

En síntesis:

¿Se atreverá el Gobierno a mirar realmente a los ojos a la sequía, o seguirá usándola para promover el mercadeo del agua? ¿Se decidirá el Gobierno a acabar con el desgobierno que supone ese millón largo de pozos ilegales con la consiguiente sobreexplotación de acuíferos y la vulnerabilidad suicida en sequía que produce? Es decir ¿asumiremos definitivamente que las sequías se gestionan fundamentalmente en años de normalidad?

¿Asumirá el Gobierno centrar los apoyos públicos en pequeños y medianos agricultores y ganaderos cuyas explotaciones son las que realmente están en riesgo? ¿Asumiremos definitivamente el reto inexcusable de extender el sistema público de seguros de sequía al regadío, con una línea especial de subvención a pequeños y medianos regantes?

¿Cuándo se van a adecuar los indicadores en los  planes especiales de sequía para adecuar el concepto “excepcional” de “sequía” a las directrices de la ue, vinculadas a la pluviometría y no a errores y malas estrategias de gestión?

¿Por qué se infrautilizan las desaladoras, 10-15%, en años de normalidad, en lugar de usarlas en esos años para recuperar los acuiferos?

¿Qué pasa con los casi 280 m€ del canon hidroeléctrico que deberían haberse dedicado por ley a la recuperación y mejora del dominio público hidráulico, sin que aparezcan en los presupuestos generales del estado del Gobierno?

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