El PSOE ha decidido…

Tras las elecciones de Diciembre, y vistos los resultados, desde PODEMOS insistimos en que sólo había dos coherencias viables para formar Gobierno: la Gran Coalición, en torno al eje PP-PSOE; o un Gobierno Progresista, en torno al eje PSOE-PODEMOS. En el debate de investidura de Pedro Sánchez quedó claro que esta segunda opción, contando con IU y Compromís, era perfectamente viable. El PNV y lo que hoy es el Partido Democrático Catalán (ex CiU) explicitaron su disposición a apoyar esa opción progresista; al tiempo que Esquerra-ERC avanzó que se abstendría para facilitar su viabilidad, de forma incondicional. Todos, y no sólo PODEMOS, explicitamos nuestro NO rotundo al pacto PSOE-Ciudadanos, advirtiendo sobre la coherencia de Gran Coalición que subyacía con el programa económico. A pesar de ello, la posición del PSOE se encastilló en que los números “no daban” y que no se podía depender de los independentistas.

Tras las elecciones de junio, la aritmética parlamentaria posibilitaba de nuevo ambas opciones, aunque con una posición más favorable para el PP. Ello le permitió tomar la iniciativa y lanzar la investidura de Rajoy, contando para ello con la abstención del PSOE. Siempre me llamó la atención el descaro y la soltura que exhibieron al contar con esa abstención, siendo que ellos ni se plantearon siquiera su abstención ante la candidatura de Sánchez, siendo que Ciudadanos les había asegurado un programa asumible (toda la artillería se centró en exigir la abstención de PODEMOS). En este contexto, la negativa del NO es NO de Sánchez tuvo mérito, al mantenerse, a pesar del ataque sistemático de los principales medios de comunicación, con el grupo PRISA a la cabeza. Pero en todo caso, lo que no cambió fueron las líneas rojas impuestas por los poderes fácticos del PSOE. Líneas que se resaltaron con creciente agresividad, una vez fracasada la investidura de Rajoy. Cuando Pedro Sánchez inició movimientos para intentar un Gobierno, tal vez en minoría, que debía contar con el apoyo de UNIDO@S-PODEMOS, Susana Díaz y algunos dirigentes, como Lambán, salieron en tromba para estrechar las líneas rojas, prohibiendo incluso esa posibilidad. Las declaraciones públicas de Ada Colau, animando a Sánchez a intentarlo (desde su propia experiencia en Barcelona) y posteriormente de Francesc Homs, avanzando la disposición del Partido Democrático Catalán a apoyar esa opción, debieron disparar las alarmas en el cuartel general del Sr. González, lo que le llevó a salir en persona a la palestra de la SER, para romper dudas e indecisiones. El golpe estaba en marcha; de forma precipitada y chapucera, supongo que por la urgencia, pero en marcha.

Lo que hoy queda perfectamente claro es que, más allá de anécdotas y errores, propios y ajenos, para esos poderes en la sombra, que han demostrado tener mando en plaza en el seno del PSOE, Unid@s-Podemos no es ni será un potencial aliado para el PSOE, sino el enemigo a batir. Para ellos, es preferible una alianza con el PP antes que con Unid@s-Podemos, bajo el argumento de que detrás estarían los independentistas. ¿Argumento o pretexto? porque ¿Como se entiende entonces que el propio PSOE recomendara al PP trabajar esa alianza si quería ganar  la investidura de Rajoy?

El PSOE definitivamente ha decidido que el camino a seguir debe sintonizar con la lógica de la Gran Coalición, aunque sea de momento en su versión más suave, o “en diferido”, con la abstención en la investidura de Rajoy. En este contexto, la ferviente adhesión al golpe contra Sánchez de nuestro presidente Lambán, ha frustrado las expectativas de cambio en Aragón, incluso de quienes, a fuerza de buena voluntad, dábamos tiempo al tiempo a los injustificables incumplimientos de su Gobierno.

En el frente mediático, resulta llamativo, e incluso escandaloso, el bloqueo informativo sobre las alternativas que, siendo indeseables para los poderes fácticos, pasan a caracterizarse como “inviables”. En la pasada legislatura, la opción de un Gobierno “a la Valenciana” desapareció del escenario mediático, como una opción inviable; de la misma forma que hoy, incluso la opción de ese posible Gobierno en minoría, que Pedro Sánchez pudo intentar, ha desaparecido de tertulias, noticiarios y entrevistas; sólo queda “abstención o nuevas elecciones”.

El PSOE a nivel estatal, y el Sr. Lambán desde Aragón, han decidido que el PP y el Sr. Rajoy sigan al frente del Gobierno, aunque se trate de un partido, no sólo con más de mil imputados por corrupción, sino que está imputado como partido; que no será posible revertir los recortes y blindar las correspondientes inversiones sociales para los más necesitados; que no se va a acabar con el clientelismo y la corrupción en Aragón, eludiendo realizar auténticas auditorías sobre el Instituto Aragonés del Agua, Sarga y otros oscuros rincones de la DGA; que seguirá la estafa del ICA y del Plan de Saneamiento sobre cientos de pueblos; que el PSOE mantendrá el chantaje y el bloqueo sobre el Ayuntamiento de Zaragoza, en alianza con el PP y Ciudadanos; que no se van a reforzar las Comarcas a costa de la Diputaciones Provinciales, en un marco de reactivación del Plan de Desarrollo Rural Sostenible; que no se van a relanzar la energías alternativas, viento y sol, ese “petróleo del siglo XXI” que tanto abunda en nuestra tierra… Desgraciadamente, el Sr. González, junto a otros, como el Sr. Lambán, han decidido que todo esto no marca el camino a seguir. ¡Lástima! Yo siempre digo y repito que la política debe de ser el arte de hacer posible y de hacer realidad lo que es necesario y es justo… Pero obviamente ese pensamiento no es compartido por la actual Gestora del PSOE.

 

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