Conclusiones del informe de la RAPA sobre el abastecimiento de aguas en alta para Zaragoza

INICIO DEL LLENADO DEL PANTANO DE LA LOTETA.

Foto: El Periódico de Aragón

Actualmente Zaragoza recibe, por un lado, el agua regulada en el embalse del Ebro (Reinosa) a través del Canal Imperial; y por otro lado, aguas sobrantes del río Aragón, que se derivan en Yesa, pero no se regulan en dicho embalse. La pieza clave de regulación de ambas fuentes para Zaragoza es el embalse de la Loteta, con capacidad de 100 hm3. La Loteta, que está asignado a Zaragoza, preveía almacenar aguas de invierno del Canal Imperial (de buena calidad) y aguas sobrantes del río Aragón

Respecto a la Loteta, como pieza clave de regulación de los caudales de Zaragoza, el fiasco que hoy se reconoce de facto no es disculpable en la medida que la CHE estaba apercibida de forma pública sobre los problemas que hoy inhabilitan a la Loteta para las funciones previstas: la salinización de las aguas, por el sustrato de yesos y sales de la cubeta del embalse. La CHE debe reparar a Zaragoza por el daño que supone el citado fiasco, poniendo a disposición de la ciudad una o varias piezas de regulación que permitan almacenar esos 100 hm3 de aguas del Canal Imperial y del río Aragón, sin afectar los usos de riego. Si la presa de Laverné pasa a ser una pieza sustitutiva de la Loteta, debería adjudicarse a uso urbano y ofrecerse desde la CHE una justa compensación a los regantes con otras balsas. En estas condiciones, ni Zaragoza ni los demás municipios del sistema deben pagar por La Loteta; al tiempo que urge clarificar la “derrama” de  877.286 €/año que actualmente  se paga a la Comunidad de Riegos de Bardenas, ajustándola  de momento a la proporción de caudales de Laverné usados por Zaragoza en detrimento del riego

 Zaragoza debe salirse de su compromiso con el Recrecimiento de Yesa, y exigir una pieza de regulación de 100 hm3, en compensación por el fiasco de La Loteta. Tal capacidad es suficiente para garantizar una regulación plurianual de los caudales disponibles en el río Aragón y de las aguas de invierno del Canal Imperial que aseguran un abastecimiento de calidad, incluso en ciclos de sequía. Mantener el compromiso con el Recrecimiento de Yesa supondría duplicar lo que actualmente se paga por el agua en alta. Además, Zaragoza debería pagar el coste de la Loteta o el de la pieza sustitutiva de la Loteta. A tales costes se añadiría al desmedido Impuesto de Contaminación del Agua ICA), que pretende imponer la DGA.

Se debe revisar el injusto sistema tarifario de ACUAES y detener la expansión del sistema. El convenio firmado por el Ayto. de Zaragoza y demás municipios, con la CHE y ACUAES, se basa en un uso falaz del principio de solidaridad, al hacer que sus vecinos paguen la irracionalidad que supone bombear aguas desde el eje del Ebro, venciendo desniveles de casi 400 m, siendo que existen aguas de calidad más cercanas y económicas. Tal es es el caso de la comarca de Cariñena. Por ello deben suspenderse los las obras previstas y sustituirse por intervenciones que den acceso a esos recursos cercanos, aplicando el principio coste/eficacia de la legislación europea.

 

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