Carta abierta: volver a creer en la política

Amigas y amigos

Dirijo esta carta de forma muy abierta a amistades forjadas a lo largo de esta vida intensa y apasionante que he tenido la fortuna de disfrutar hasta hoy, incluidas esas más de 5.000 amistades en Facebook del último año, en la antesala de una nueva campaña electoral, diferente y sin precedentes, en la que quiero lanzaros un llamamiento muy personal para que, si es posible, os impliquéis a fondo.

Venimos hablando desde hace tiempo sobre la necesidad de una “nueva transición” que, sin menosprecio hacia la que peleamos hace ya cuatro décadas (que se dice pronto), renueve la ilusión democrática de este país de nuestros pecados y de nuestros amores. Nunca agradeceremos lo suficiente aquel 15M a los jóvenes de entonces (ya no lo son tanto), pues gracias a ellos y ellas entendimos desde la izquierda que aquella transición, que tanto costó y que tanto apreciamos quienes la peleamos, no sólo se nos había quedado vieja, sino que había sido lamentablemente pervertida en sus esencias. Si miramos a Francia y al resto de Europa donde, en una u otra medida, las políticas mal llamadas de “austeridad”, promovidas por la UE y la Troica, han producido análogos estragos sociales, entenderemos la trascendencia de aquel 15M y de las posteriores Mareas…

Otra clave, sin duda, de la dinámica política vigente en España, diametralmente opuesta a la que viven otros países de la UE, tiene que ver con la providencial emergencia de Podemos, que ha conseguido vertebrar políticamente buena parte de la indignación ciudadana en torno a una visión solidaria de cambio, y no a una lógica xenófoba de corte neofascista. Si alguien nos hubiera pronosticado la situación actual, con 71 diputados y diputadas de Podemos, las Convergencias e IU; con las alcaldías de Barcelona, Madrid, Zaragoza, Coruña, Santiago, Cádiz, Pamplona, Valencia…; con mayorías en Euskadi, Cataluña, Gobierno en Navarra… no nos lo habríamos creído.

Sin embargo, entiendo que la coalición Podemos-IU nos va a permitir entender mejor un reto fundamental, que habíamos empezado a abordar, pero de forma insuficiente: la necesidad de una amplia unidad de las fuerzas de cambio, por encima de cualquier tentación de suficiencia que pudiera generarse desde el entusiasmo juvenil de la “nueva política”, y de cualquier tentación de purismo político-ideológico de quienes podamos alegar ser luchadores de izquierdas “de toda la vida”.

Y es que, si realmente entendemos lo que supone abrir “una nueva transición”, entenderemos que el reto desborda con mucho nuestras capacidades partidarias. Entenderemos la necesidad de hacer compatible el entusiasmo y la experiencia, con la humildad que implica reconocer que la fuerza de la sociedad, de esa sociedad machacada, que puede y debe generar la energía necesaria para esa nueva transición, está llamada a desbordar nuestras siglas partidarias. Bueno, al menos eso pienso yo…

Pase lo que pase en la próximas elecciones, y por encima de que consigamos o no formar un Gobierno de Cambio “a la Valenciana”, vamos a vivir una legislatura extremadamente dura. La crisis se va a agravar y la UE, a pesar del estrepitoso fracaso de sus políticas mal llamadas “de austeridad”, va a seguir aplicándolas, apretando tuercas sobre quienes menos tienen, en beneficio de los más poderosos. Necesitaremos fortalecer los movimientos sociales y trabajar en sintonía con ellos desde las instituciones, ya sean Ayuntamientos, Parlamentos y Gobiernos Autónomos, Cortes Generales, Senado, Gobierno Estatal e incluso Parlamento Europeo…

Por ello, os pido lo que nunca he pedido a mis amigos y amigas (por pura prudencia): os pido que consideréis la posibilidad de implicaros, en la medida de vuestra posibilidades, ante el reto que afrontamos; os pido el calor de vuestra crítica y de vuestras propuestas; de vuestro punto de vista; de vuestro empuje; os pido la fuerza de vuestra ilusión por cambiar lo que es necesario cambiar. Os pido, en suma, a todos y todas, amigos y amigas, que volvamos a creer en LA POLITICA como el ARTE de HACER POSIBLE y de HACER REALIDAD, lo que es NECESARIO y es JUSTO, aunque los poderes se empeñen en decirnos que es imposible.

 

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