Carta abierta desde Brasil

 

Os escribo desde el avión, llegando a Sao Paulo, desde donde volaré a Brasilia. Vengo invitado por la Fiscalía Federal Brasileña para dar una conferencia y un seminario a los fiscales brasileños sobre la visión de la Nueva Cultura del Agua de cara al futuro.

Salí de Zaragoza triste y confuso por los resultados electorales y sin entender aún aun lo que pasó. Al respecto, os sugiero en todo caso leer el excelente artículo de Isaac Rosa, que publicó eldiario.es: El fracaso de Unidos Podemos: estas son las razones. En él, como veréis, se reflexiona acertadamente, desde mi punto de vista, más que sobre ese pretendido fracaso, sobre el éxito sin precedentes del camino recorrido, al tiempo que se dan pistas sobre las posibles razones del sorprendente desenlace de las últimas elecciones. Pero, sobre todo, se ofrece una perspectiva sobre los retos a afrontar a partir de ahora.

Vivimos y somos protagonistas de tiempos históricos de cambio, que no se pueden entender mirando la foto fija de cada acontecimiento, sino la película; la película, en este caso, de lo que ha ocurrido desde el 15M. Tras dos años, que parecen diez, en los que se han sucedido cinco convocatorias electorales (europeas, locales, autonómicas y generales) y un complejo y acelerado proceso organizativo de PODEMOS, bajo la presión de esos retos electorales, los errores, contradicciones y arañazos no pueden ser pocos. Pero, aún así, consolidar 71 diputados y diputadas entre el fuego cruzado al que hemos sido sometidos, con el juego malabar PSOE-Cs, y posteriormente con la campaña del miedo lanzada por el PP, supone un éxito objetivo indiscutible. Un éxito que, sin embargo, no disipa la frustración que nos produjo este resultado frente a los 90, o más, diputados y diputadas que todas las encuestas preveían.

En todo caso, tal y como reza el refrán: “no hay mal que por bien no venga”. Si valoramos la situación con frialdad, afrontar el futuro inmediato desde la oposición, en esta legislatura infernal, puede ser muy bueno para poder consolidar lo hecho y preparar con más solvencia el reto de gobernar este país.

Creo que necesitamos no sólo valorar lo realizado, sentirnos legítimamente orgullosos de lo conseguido y reconocer los errores que no pueden quedarse a vivir con nosotros, sino que debemos afrontar los debates que nunca hicimos, por falta de tiempo. Debates que deben llevarnos a precisar ideas y proyectos acertados, desde mi punto de vista, pero cuya definición está aún lejos de concretarse como, por ejemplo, ¿qué entendemos por “país de países” y qué debe suponer eso en la organización de PODEMOS? ¿Tal vez un “partido de partidos”? ¿Debemos perseverar en la estructura centralizada y piramidal que nos ha permitido ser eficaces en las aceleradas decisiones que requerían las citadas convocatorias electorales, pero que han producido desgarros y contradicciones respecto al ADN participativo que heredamos del 15M y de los movimientos sociales? Creo que debemos clarificar el sentido estratégico que entiendo deben tener las complejas y ambiciosas convergencias que hemos promovido, más allá de su eficacia electoral a corto plazo. Es necesario enriquecer el eje central de las políticas de emergencia social que PODEMOS asume, desarrollando y madurando el nuevo modelo productivo que proponemos y el nuevo modelo europeo que pretendemos impulsar. Urge debatir y clarificar nuestra visión ecológica sobre la crisis de sostenibilidad global vigente en los diversos frentes –clima, agua, energía, materias primas, biodiversidad…- y sus consecuencias sobre el modelo económico, de desarrollo y de consumo que proponemos. Es preciso profundizar en el modelo de vida que propugnamos, asumiendo los valores que el feminismo ha desarrollado, reconociendo las tareas de cuidado y sostenibilidad de la vida tradicionalmente invisibilizadas…

Y lo que es más importante, debemos abrir todos esos debates a la gente de nuestros entornos, integrando a las fuerzas de esas convergencias que nos acompañan en el reto del cambio “reconstituyente” que hemos asumido. Transformar la indignación en convicción, proposición y compromiso va a llevar tiempo y trabajo. Y no sólo entre quienes ya estamos claramente comprometidos. Si en nuestra sociedad tanta gente sigue votando a los corruptos, y si tanta gente se ha dejado intimidar por el chantaje del miedo, es que tenemos mucha faena por hacer. Queridos amigos y amigas, compañeros y compañeras ¡ánimo y manos a la obra!

 

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