Biscarrués, una irracionalidad económica

Este lunes 12 de junio he participado, en la Escuela de Magisterio de Huesca, en una charla sobre el pantano de Biscarrués, que me parece una auténtica irracionalidad económica. De los más de 5 millones de euros años que costaría amortizar la inversión, el cobro del canon y la tarifa que se cobra a los regantes no supondría ni el 1%.
Con los 126 millones presupuestados para Biscarrués, se podría cubrir el coste de todas las depuradoras del Pirineo y hacer un Plan eficaz de descontaminación del lindano en el Gállego.

En dicha charla presenté un estudio que he realizado junto a Jose Javier Gracia. Os resumo en 12 puntos lo que, para mí, es el nuevo proyecto de Biscarrués:

El proyecto Biscarrués 35

  1. El nuevo proyecto se centra en regular puntas de crecida para reforzar la disponibilidad de caudales en Riegos del Alto Aragón. En sintonía con la Directiva Marco de Aguas y con el fin de minimizar impactos ambientales, evita romper la continuidad del hábitat fluvial, exigiendo que el proyecto se rediseñe como una “presa de agujero”, término técnico que implica un desagüe de fondo (permanentemente abierto), de 120 m3/s de capacidad, en este caso. Por otro lado, se suprime la proyectada central hidroeléctrica.
  2. Asumiendo el nuevo presupuesto, “para conocimiento de la Administración”, publicado en la Adenda al Anteproyecto de 09/2011, presentada por la empresa consultora Acciona Ingeniería, la inversión sería de 126.039.422,87 €, lo que se traduce (sobre la base de los cálculos de Iberinsa, asumidos por la CHE) en unos costes de amortización + gestión de 140.997 €/año.
  3. Al eliminarse la central hidroeléctrica y cambiar la estrategia de regulación en base a una “presa de agujero”, se eliminan los ingresos previstos por producción hidroeléctrica y cambia la dinámica de regulación, que queda vinculada estrictamente a las puntas de crecida, respondiendo al argumento central que motivó desde un principio la propuesta de este nuevo embalse de Biscarrués 35 en el Dictamen de la Comisión del Agua de Aragón.

Evaluación de incremento de regulación aportado por Biscarrués 35 para RAA

  1. Puesto que el objetivo se centra en usos de riego, se calcula el incremento de regulación que aportaría la presa de Biscarrués al sistema de RR.AA. Para ello se usa la serie diaria de aforos en la estación de Santa Eulalia durante 24 años (unos 9.000 registros). El reducir la serie a 24 años se hace con el fin de que emerjan las tendencias pluviométricas por el cambio climático en curso. Este acortamiento de las series temporales es práctica habitual en los últimos tiempos en la UE, en España y en particular en la CHE. Así respondemos a lo exigido por la DIA al exigir que se considere el efecto del cambio climático.
  2. En esos 24 años ha habido tan sólo 53 días en los que el caudal pasó de 120 m3/s, lo que supone en media 2,2 días al año. Sólo en esos días habría entrado en acción Biscarrués 35 laminando la crecida e incrementando la regulación para RR.AA en alguna medida. En 15 de los 24 años el caudal no llegó a los 120 m3/s en ningún momento.
  3. Habiendo elaborado un programa de simulación específico que permite seguir la dinámica de regulación con y sin Biscarrués, y habiendo procesado casi 9000 aforos diarios de esos 24 años en estudio, llegamos a la conclusión de que la presa se llenaría sólo durante 12 días en 24 años, es decir un día cada dos años, en media. El incremento de regulación media que aportaría la presa sería de 10,39 hm3/año, lo que supondría un coste medio por metro cúbico regulado de 0,495 €/m3.
  4. En los 6 años más secos de esos 24 años, con menos de 648,6 hm3/año, el caudal jamás llegó a 120 m3/s, con lo que se puede concluir que Biscarrués 35 no aumentaría en nada la capacidad de regulación del sistema en años de sequía.
  5. El hecho de que en años de sequía Biscarrués no incremente en absoluto la capacidad de regulación del sistema (se constata que en los años de sequía que hemos estudiados no hay crecidas) frustra el objetivo central que motivó y motiva el proyecto sobre el papel: “regular puntas de crecida en años de sequía para suplementar caudales de riego en esos años a RR.AA.”

Evaluación del efecto laminador de avenidas de Biscarrués 35

  1. En lo que se refiere a la función de laminación de avenidas, las crecidas son mucho menos frecuentes desde 1980, fecha desde la que están operativos los embalses de Búbal y Lanuza, aguas arriba. En esos 24 años, las crecidas menores de 400 m3/s habrían sido laminadas a un caudal sostenido de 120 m3/s, mientras que en las dos mayores, superiores a 400 m3/s, la presa habría reducido la punta a la mitad. No obstante, analizando detalladamente la riada del 2012, se concluye que este efecto laminador en la zona alta de Santa Eulalia, no asegura la laminación de las avenidas en el Bajo Gállego, donde las riadas pueden causar daños en el regadío, al recibir el Gállego, aguas abajo de Biscarrués ríos y barrancos que pueden contribuir mucho a la crecida. De hecho en la riada del 2012, Biscarrués 35 no habría laminado los 200 m3/s de punta de crecida que llegaron a Zuera procedentes afluentes aguas abajo del embalse.

Calculo de costes, nivel de recuperación de costes y viabilidad económica

  1. Tomando los datos oficiales que ofrece Iberinsa (en la memoria del proyecto) sobre lo que se paga por canon y tarifa en el sistema de RR.AA., la suma daría 0,004359 €/m3; cantidad que, multiplicada por el incremento medio de 10.390.000 m3/año regulados, produciría una recuperación para las arcas públicas de 290 €/año, lo que representa apenas el 0,88 % de los 5.140.997 €/año de costes, es decir menos del 1%.
  2. Tomando como referencia el beneficio neto producido en la producción de maíz (cultivo mayoritario en el sistema de RRAA) por metro cúbico de agua, aún sin descontar las subvenciones recibidas de la UE, la capacidad de pago de este regadío es del orden de 0,04 €/m3. Contrastando esta capacidad de pago con el coste de 0,495 €/m3, queda demostrada la irracionalidad económica del proyecto. Incluso el margen neto generado por el maíz (que incluye el salario del agricultor y de su familia, así como las rentas básicas de sus inversiones, es decir los costes laborales y de capital del productor), que se eleva a 0,14 €/m3, representaría apenas la cuarta parte de los costes.
  3. La irracionalidad económica de este tipo de proyectos suele enmascararse con trucos contables y subvenciones más o menos ocultas, cobrando cánones y tarifas que están lejos de recuperar los costes, tal y como, al menos sobre el papel, se pretende; y muy especialmente, dispersando el impacto económico sobre el conjunto de usuarios del sistema. Ello, en este caso, supone ignorar la exigencia que hizo la Dirección de Calidad y Evaluación Ambiental, reiterada posteriormente por la DIA: “… debiendo ser los principales beneficiarios… los que recaigan en mayor proporción los costes del mismo…Una vez realizada la nueva estimación y repercusión de costes,… se remitirá a la Dirección Gral. de Calidad y Evaluación Ambiental… el compromiso de la aceptación de los llamados a sufragar esta obra… Deberán ubicarse con precisión en una cartografía a escala adecuada y en un SIG las superficies de riego beneficiarias del nuevo embalse … “

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