Aportaciones tras leer los documentos de Pablo Iglesias y de Íñigo Errejón

Al igual que han explicitado Carolina Bescansa y Nacho Álvarez en su documento “Pensando Vistalegre”, con el presente documento no pretendo competir en las pugnas de poder que se dirimirán en Vistalegre II, sino ofrecer ideas que faciliten la síntesis de los documentos de Iglesias y Errejón, desde la convicción de que las diferencias y los perfiles de liderazgo que representan ambos, lejos de ser antagónicos, son poderosamente complementarios.

Estrategia para construir una Mayoría Social de Cambio

Desde mi punto de vista, existe un amplio acuerdo en que debemos convocar, desde una estrategia transversal, al conjunto de la sociedad, y especialmente a la gente que se ha visto atropellada por las políticas de austeridad, a una gran convergencia social y política. Eso fue válido en el pasado, lo es hoy y lo será de cara al futuro, como clave para construir esas mayorías sociales por el cambio que el país necesita.

Por eso entiendo lo que dice Iglesias: “la construcción de esa nueva voluntad popular requie­re del compromiso institucional y político con los diferentes sectores sociales que quieren hacer posible el cambio” ; y al tiempo lo que dice Errejón: “la relación de Podemos con el PSOE debe ser hábil … defendemos la debilidad del gobierno de Rajoy y la necesidad de seguir a la ofensiva ya que estamos ante un momento de desplegar las velas y seguir avanzando”.

Errejón insiste en que no debemos caer en “posiciones resistencialistas” ni centrarnos en “una agenda de reivindicaciones centradas exclusivamente en los sectores más empobrecidos”; al tiempo que Iglesias defiende que “debemos seguir situando en la agenda política las demandas populares… Si nos subordinamos a la lógica institucional, nos disolveremos”. Errejón advierte que no se trata de “trasladar a la movilización todo el peso del cambio histórico”, mientras Iglesias, sin negarlo, enfatiza que hay que “desarrollar la dialéctica movilización institución… para avanzar en la transformación del orden institucional actual”; al tiempo que insiste en la necesidad de reforzar la referencia de los “Ayuntamientos del Cambio, que demuestran con ro­tundidad nuestra capacidad para gobernar con, por y para la gente…”. Ambos asumen como clave el reto de “construir Pueblo … levantando un movimiento popular”, como dice Errejón, o de “construir una nueva voluntad popular”, como dice Iglesias.

Errejón insiste en que no basta “acompañar las protestas o las manifestaciones … respetando la autonomía de los movimientos sociales” sino que, además, es preciso un “trabajo paciente y descentralizado que vaya generando una sociedad dentro de la sociedad: creación de Moradas y bares en los barrios y pueblos; creación de universidades populares y centros de estudio…”. Iglesias, por su parte, enfatiza la necesidad de “trasladar a las instituciones las iniciativas de los movimientos sociales respetando la independencia de las organizaciones de la sociedad civil, colaborar en su crecimiento y reforzamiento social…”.

En el ámbito de las alianzas para construir esas mayorías sociales, Iglesias insiste en que “PODEMOS tiene que seguir construyendo, con otros actores, el espacio político del cambio … La lógica debe ser por tanto la de la unidad en la diversidad”, al tiempo que reivindica el camino recorrido con Unidos Podemos y las Convergencias. Mientras, Errejón afirma que “nuestro objetivo es más ambicioso que la unidad de la izquierda, es la unidad popular y ciudadana… Podemos tiene que seguir construyéndose como proyecto au­tónomo capaz de establecer alianzas electorales y acuerdos con otras fuerzas hermanas… podremos llegar a nuevas alianzas electorales con fuerzas como IU en el futuro”. Llama la atención, sin embargo, que ninguno haga una valoración concreta de esas alianzas electorales, ni propuestas concretas sobre su futuro más allá de las elecciones (Errejón ni siquiera menciona a Unidos Podemos).

Desde mi punto de vista, como dice Errejón, en efecto, a Podemos no le toca elegir entre PCE o PSOE, sino que debemos ser capaces de ofrecer un espacio de confluencia nuevo que sin duda recogerá valores y aportaciones de las tradiciones políticas de izquierdas, pero desarrollando una propuesta superadora de lo que han representado los partidos en general y los partidos de la izquierda en particular, sobre tres ejes:

  • Desarrollar las alianzas y convergencias construidas más allá de las elecciones, llevándolas al campo de la acción política, tanto en las instituciones como en la calle, con especial atención al ámbito local y a las próximas municipales, contando con la experiencia de las pasadas y de los Ayuntamientos del Cambio
  • Perseverar en la construcción de la voluntad popular de cambio y empoderar a los movimientos sociales, vinculando nuestra acción institucional a la movilización social
  • Promover diálogo y acción política en los espacios tradicionales del sindicalismo y de la socialdemocracia, en los que crece la indignación ante el giro dado por el PSOE.

A la hora de perfilar prioridades y decisiones concretas en estas tres líneas, sin duda surgirán diferencias que habrá que gestionar, para acabar tomando decisiones, pero teniendo en cuenta que PODEMOS, como proyecto autónomo, debe perseverar en el proceso de construcción de esa mayoría social, con humildad, generosidad y sabiendo que el camino será largo y complejo.

No debería eludirse el debate y la valoración de la anterior mini-legislatura, cuestión en la que entra Iglesias, pero apenas Errejón. Pero, en especial, resulta preocupante que se eluda el debate sobre la experiencia de Unidos Podemos y las Convergencias, así como sobre la realidad y la experiencia de las candidaturas municipales de unidad popular (aunque con una valoración general positiva de ambos sobre los Ayuntamientos del Cambio) pensando en la próxima cita electoral.

EL MODELO DE PAÍS QUE NECESITAMOS Y LAS POLÍTICAS QUE PROMOVEMOS

La valoración y el diagnóstico del país del que partimos, sobre la base del Régimen del 78 y la estrategia de austeridad frente a la crisis, son similares en ambos documentos, desde los enfoques vigentes en PODEMOS desde su nacimiento. También son similares los análisis y valoraciones que se hacen respecto al modelo de país que está imponiendo el PP, así como sobre la alternativas y propuesta de país que debe impulsar PODEMOS. Iglesias denuncia que desde el PP: “quieren edificar una nueva casa común de convivencia sobre el cementerio social que ellos mismos han generado previamente con sus políticas” intentando imponer que “el pueblo se resigne y se acostumbre a vivir en estas condiciones”; mientras Errejón habla de “la ofensiva oligárquica, deconstituyente y recentralizadora del PP”, insistiendo, como Iglesias, en la crítica frontal a las políticas de austeridad y en la prioridad de conseguir revertirlas.

Respecto al modelo de país que debemos promover y construir hay acuerdo, siguiendo los análisis y propuestas del programa electoral de PODEMOS:

  • Un nuevo modelo productivo cuyo núcleo duro está en la transición energética
  • Recuperar y fortalecer los servicios sociales hacia un nuevo modelo de bienestar
  • Fortalecer la democracia participativa y acabar con la corrupción
  • Construir nuevos vínculos de fraternidad y respeto mutuo, desde el reconocimiento de la plurinacionalidad y el derecho a decidir de todos los pueblos del Estado
  • Asumir el reto político, legal y cultural de erradicar el machismo

Sin embargo, al igual que en el programa electoral de PODEMOS, sigue vigente un clamoroso agujero en lo que se refiere a la crisis de insostenibilidad, en sus diferentes frentes y políticas ambientales. Y ello a pesar de que Iglesias habla de que “El gran reto actual del mundo… que excede las capacidades de los Estados… es el de­safío medioambiental…”; mientras Errejón habla de “la crisis ecológica y el cambio de modelo productivo, en buena medida, asociado a ella…”.

En ambos documentos, como en el programa de PODEMOS, tan sustantivas afirmaciones no tienen más proyección política que el Plan de Transición Energética, como núcleo duro del Cambio de Modelo Productivo. Una apuesta política que, aunque se centra casi exclusivamente en los puestos de trabajo de calidad que se crearían y presta escasa atención al cambio climático en si mismo y sus consecuencias, sin duda es tan importante como insuficiente. No desarrollar un diagnóstico sustantivo de la crisis de insostenibilidad ambiental, y sus consecuencias socio-económicas y políticas, y no abordar una crítica, más allá de algún comentario marginal, al modelo de consumo y de progreso imperantes, basados en la insensata expectativa ilimitada de recursos, debe corregirse. Al tiempo que deben proponerse líneas estratégicas y políticas de acción en los frentes más significativos de esta crisis: cambio climático (más allá del cambio en la estrategia energética), política de aguas, espacios naturales y biodiversidad, contaminación y salud pública … Y no vale argumentar, siguiendo el conocido “dilema del prisionero”, que en la medida que los problemas de insostenibilidad ambiental adquieren dimensiones globales, no cabe afrontarlos desde políticas nacionales. Primero, porque muchos de los problemas ambientales y de sus consecuencias tienen ámbitos locales o regionales; pero además, porque PODEMOS debe implicarse de forma decidida en promover soluciones, tanto a nivel nacional como internacional e incluso global.

 

EL MODELO DE PARTIDO QUE DEBE SALIR DE VISTALEGRE II

En este campo decisivo, creo que hay un amplio consenso en reconocer que el modelo organizativo que salió de Vistalegre I fue tan necesario y acertado, para afrontar el reto de transformar la indignación en asalto a las instituciones a través del maratón electoral vivido, como insostenible e indeseable de cara al futuro. Hay consenso general en la necesidad de una organización “descentralizada y plurinacional”, que abra un proceso de “democratización y empo­deramiento popular general” que lleve el derecho a decidira la interna” al seno de PODEMOS, a nivel “municipal y autonómico” , como propone Iglesias. Errejón por su parte defiende que “ la forma de organizarnos en Podemos tiene que avecinar el país que quere­mos. Podemos debe poner en práctica dentro la descentralización, la plurinacionalidad, el reconocimiento mutuo en un plano de igualdad, la soberanía compartida y el equilibrio entre autonomía y solidaridad”.

Iglesias va más allá y ofrece una explícita autocrítica – “en ocasiones nos hemos pa­recido en exceso a los viejos partidos a los que tanto hemos criticado … Hemos padecido diferencias que se han enquistado, discusiones entre personas y no siempre en torno a propuestas tan diferentes” –. Propone incluso “mecanismos de prevención y mediación que detecten los conflictos en su fase más incipiente y pue­dan contribuir a solucionarlos antes de que se enquisten o se judicialicen…”. En esa línea autocrítica, Iglesias abre un espacio sumamente interesante al proyectar el reto de feminizar la política y nuestra forma de hacer política, más allá de las listas cremallera – “despatriarcalizar la política … supone incorporar el feminismo a nuestras prácticas organizativas … es también apostar por nuevos principios articuladores de las prácticas organizacio­nales… desde principios que prioricen la colaboración frente a la competencia y la deliberación frente a la imposición. Apostar por una gestión que pro­mueva la escucha activa y el diálogo continuo … trabajar por superar lógicas organizativas masculinizadas, basadas en la agresividad competitiva y en la simplificación entre gana­dores y perdedores, desde alternativas que … apuesten por la empatía y una gestión más paciente en la búsqueda de formas de articulación inclusiva de los disensos y desacuerdos…”. Valoro, como esencial, debatir y madurar esta autocrítica, desde un compromiso rotundo de internalización de lo que supone y debería suponer incluso en el actual debate en curso de cara a Vistalegre II.

Desde mi punto de vista, este consenso general sobre la necesidad de democratizar, y descentralizar PODEMOS debe de conllevar acuerdos concretos que establezcan reglas de juego claras, que luego debemos respetar de forma rigurosa. Reglas, eso si, que deben permitir la diversidad, garantizando la proporcionalidad en los órganos de dirección, y favorecer cambios profundos en como desarrollar los debates y tomar las decisiones.

El 15M asumió, de forma admirable, la herencia que generamos en su momento desde el movimiento pacifista para favorecer la participación, con normas, como no interrumpir, ni siquiera con aplausos (menos con abucheos), a quien habla; o dinámicas de mediación en los conflictos… En suma, el 15M asumió el reto de superar los valores patriarcales, competitivos, que suelen derivar en expresiones belicistas y dinámicas ganador-perdedor, y promovió nuevas formas inclusivas, que buscaban la síntesis, siempre que era posible, reservando en todo caso espacios de respeto al discrepante con la posición mayoritaria. En esa línea, Vistalegre II debe promover cambios en como practicamos el debate político y las pugnas de poder, asumiendo los valores de la cultura del cuidado que promueven el feminismo y el pacifismo. Un cambio cultural que sustente la nueva política, más allá de lo que se propone y se hace, valorizando el cómo se debate y cómo se gestionan los conflictos.

Si realmente aspiramos a cambiar esta este país y esta Europa, necesitaremos construir esas mayorías sociales de las que tanto hablamos. Pero para ello habrá que ser capaces de integrar opiniones, enfoques e ideologías con niveles de discrepancia mucho más amplios que los surgidos hasta ahora en el seno de PODEMOS. Ser capaces de gestionar de forma integradora esas diferencias es fundamental para que nuestra voluntad de construcción de esas mayorías sociales sea creíble.

2 Responses to Aportaciones tras leer los documentos de Pablo Iglesias y de Íñigo Errejón

  1. manuel says:

    Todas las escisiones en los partidos politicos de izquierda han surgido a traves de los distintos puntos de vista de lo que sería la estrategia o “tactica” politica. Todos tenemos razón en lo “teorico” pero esto, lo teorico, quiere decir muy poco, lo importante es la practica y sus resultados y si estos, los resultados, fueran debilitar el partido, la teoria ha sido nefasta y equivocada.

  2. Jesús Rodrigo says:

    gracias Perico, me parece un análisis muy ilustrativo.

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